Función fisiológica y resistencia a la leptina

Hormona descubierta recientemente (por primera vez se habla en el 1994), de vital importancia en la regulación de la eficiencia metabólica, La leptina es la clave para comprender los clásicos errores que la gente hace cuando quieren bajar de peso (y también para aumentar la masa muscular) y las implicaciones de este último. Los más comunes:

  • estancamiento en el peso
  • acumulación de grasa en vez de aumentar la masa magra

Simplemente, «¿porque si yo como menos, en un principio adelgazo, pero luego me bloqueo en un cierto peso?»; o «¿aumento mi cantidad de comida por » la masa «, pero el resultado es el aumento de la grasa?». Para el último caso más adelante haré un artículo de cómo hacer (y no hacer) la fase de masa muscular.

Son los clásicos momentos en la cual se debería pensar en cómo acelerar el metabolismo en lugar de seguir el camino recorrido sin descanso. Por supuesto, el término acelerar puede incluso inducir a error, ya que puede dar un amplio espacio en la imaginación popular en los cuentos y leyendas.

El tema es muy complejo y para profundizar es necesario conocer la neurobiología y fisiología en los detalles «modernos». En este artículo voy a tratar de aclarar conceptos complejos, con el fin de dejar un poco de implicación práctica utilizable para todos.

La leptina es producida por el tejido adiposo y se puede definir en contraste con la grelina: este último es una hormona orexigénica (estimula el apetito), mientras que el protagonista de nuestra discusión tiene el efecto contrario, la supresión de la sensación de hambre. La hormona juega efectos importantes en otros contextos (de la reproducción en el sistema inmunológico), que menciono sólo para no complicar mucho el cuadro general.

Simplemente, el estado nutricional de un sujeto viene «escuchado» por el cuerpo a través de dos sistemas:

  • ¿Cuánta grasa tenemos en las reservas? (Crónica)
  • ¿Cuánta energía nos está llegando con una comida? (Aguda)

Cuando estamos ayunando (condición absolutamente fisiológica), la concentración circulante de leptina baja (ácidos grasos, glucogenólisis, gluconeogénesis dan señales de «déficit de energía «), determinando el estímulo de hambre

A la luz de esto, si nuestra dieta es rica en nutrientes, comidas y en el mismo tiempo tuviésemos una considerable masa grasa, tendríamos (y es así) altos niveles de leptina que suprimen la necesidad de ingerir más alimentos, para regular nuestro peso en famoso «set point”, mantenerlo en equilibrio, homeostasis, concepto que es siempre fundamental en la naturaleza. Para profundizar el discurso sobre la función endocrina de la grasa, aquí está mi artículo sobre el órgano adiposo.

Entonces, ¿por qué las personas engordan e incluso se vuelven obesas?

Podría parecer contradictorio, pero es simplemente un razonamiento que puede resultar de la vista parcial (como sucede a menudo) de los conceptos y principios generales necesarios en un contexto.

Hipotálamo y la resistencia a la leptina

El estímulo o no comer se genera en el sistema nervioso central, particularmente en el hipotálamo, estructura asignada al control (que está compuesto por los núcleos con diferente especialización) de las actividades relacionadas con la homeostasis: secreción hormonal, la termorregulación, el sueño, equilibrio de líquidos y electrolitos e incluso la ingesta de alimentos. Esta última función se encuentra en el núcleo arqueado del hipotálamo, en la que diferentes poblaciones neuronales, estructuradas de acuerdo con conexiones muy complejas regulan finamente la sensación de hambre. O deberían.

Deberían, debido a que la leptina para actuar en el sistema nervioso necesita transportadores que, dependiendo de las circunstancias pueden ser o no «presentes». De hecho, en los sujetos obesos los efectos de la leptina no son proporcionales a sus concentraciones plasmáticas. En la sangre de los obesos hay altas concentraciones de leptina, pero en el licor de los mismos (el líquido que se encuentra entre las meninges y los componentes del sistema nervioso central, aquel que en el interior del cerebro «flota) es mucho menor, en proporción.

Esto significa que, saturando ciertos transportadores (un poco como sucede con la resistencia a la insulina en la génesis de la diabetes de tipo 2), la leptina no puede hacer su función, lo que genera un círculo vicioso en el que la necesidad de alimentos del sujeto ya no es real.

Obviamente uno estado de sobrealimentación crónico puede conducir a un aumento en el «set point» de la grasa, alimentando el círculo vicioso. Según el mismo principio, los que en la infancia y en la adolescencia crecen manteniendo un alto porcentaje de grasa corporal es más difícil perder peso y mantener el peso perdido.

Obviamente aquí tenemos otras cosas a considerar, incluyendo el número de células de grasa que tiene cada individuo genéticamente al nacer, el hecho de que puede haber mutaciones en el gen que codifica para la leptina y contextos ambientales y culturales en las que la persona vive.

Además también hay estados de enfermedad en que hay una verdadera inflamación hipotalámico, que determina la disfunción a la base de los desequilibrios ponderales. Aquí volvemos a caer en un complejo contexto clínico, pero basta saber que  también aquí a la base hay malos hábitos alimenticios que ponen en peligro la salud endocrina, pero especialmente intestinales.

¿Y quién se «estanca»? ¿Por qué no pierde más peso?

Situación inversa, la de alguien que empieza a llevar por mucho tiempo un estado de deficiencia de energía: comer menos, produce poca leptina, el hipotálamo envía señales de estímulos de apetito pero continúa a comer menos y mantener la actividad física constante.

¿Qué hace el organismo?

La respuesta de ingresos adeguados no llega, entonces el hipotálamo, que regula el metabolismo entero corre a reparar, determinando un «ahorro de energía», en particular:

  • Reducción de la tasa metabólica basal:

Menor producción de hormonas tiroideas, GH, testosterona, ACTH, y cualquier otro aspecto anabólico con la prevalencia del catabolismo muscular

  • Ahorros de las reservas: disminución de la movilización de las grasas

Prácticamente un cuadro en el que el cuerpo se siente alarmado y tiende a preservar únicamente las funciones adecuadas de supervivencia. Es evidente que los efectos inicialmente son mínimos, pero debido a que también se establece un círculo vicioso que aquí no necesitan mucho tiempo: ver los casos de hipotiroidismo, la amenorrea, el estrés adrenal se vuelve muy frecuente en individuos que persiguen el adelgazar sin criterio.

Porque, si bien es cierto que nuestro organismo tiende a la homeostasis en la presencia de una gran cantidad de alimentos, y de alimentos con ciertas características, opone el concepto de hambre: durante la evolución, el ser humano siempre se ha enfrentado con períodos alternos (sea estacionales que mucho más largos) de la disponibilidad de los alimentos.

Esencialmente, sin entrar en las complejidades de la neurobiología, en frente de la disponibilidad ilimitada de los alimentos y la energía, tendemos a comer más, porque a nivel «primitivos» nuestro organismo asocia tal abundancia a una siguiente, muy probable si fuésemos en naturaleza, hambre.

Eso es porque, aunque comemos a reventar, en el estómago «siempre hay un espacio para el pastel.» Otro concepto: el «cerebro natural» está acostumbrado a saciarse de pocos alimentos a la vez, de responder bien a pocos sabores. Si comemos 10 alimentos diferentes, tenemos que estar llenos con todo, y no en proporción.

¿Cuánto arroz blanco se puede comer antes de saciarnos?

Aquí una primera forma para mejorar la sensibilidad a la leptina:

  1. Comer, en mayoría alimentos simples, no densos en calorías, disfrutar de los sabores naturales

Para los que no están acostumbrado, la tortura dura unos pocos días, entonces se empieza a apreciar los sabores de las               verduras, carnes cocinadas de forma natural, los primeros platos no flotantes en aceite cocinados durante horas en olla.

  1. Evitar largos períodos de hiperalimentación o de hipoalimentación.

Y aquí vuelve el concepto de recomposición corporal, que es la forma más natural de perder o ganar peso

  1. Hace en modo que el propio organismo sea sensible al hambre y a la saciedad.

Hay varias maneras, en primer lugar, no comer constantemente cada 2-3 horas, esperando que el concepto de que «el desayuno es la comida más importante del día» y «comer con frecuencia aumenta el metabolismo».

El ayuno intermitente, a la luz de lo que se ha hablado hasta hora también mejora el sentido del gusto, por lo que los beneficios de la práctica son sin duda más de uno.

Hay también personas que no quieren ayunar, sin duda tener el placer de hacer el desayuno no es de condenar. Sin embargo, debe seguir siendo un placer, una satisfacción, no la mera introducción de macronutrientes. Aquí llegamos a otro concepto importante: ser flexible, incluso con la cuenta de las calorías (con la esperanza de que por ahora nadie más está atado a las calorías) y macros. Habrá días en que se tendrá un poco menos hambre, y 30-40 gramos más o menos no va a hacer una diferencia. Otros en los que se sienten más gana de comer este alimento en lugar de ese, y no habrá ningún daño al consumirlo, porque has hecho algo positivo al final.

Estas pequeñas medidas, tomadas de manera razonada, os darán imperceptibles ayudas y os harán vivir mejor muchos aspectos de vuestra vida. El «cómo» acelerar su metabolismo pasará seguramente en segundo y se convertirá también para vosotros sola pequeña parte de un cuadro muy grande, debido a que la función de una hormona no se limita a los aspectos individuales o partes del cuerpo, sino que se refleja en la totalidad del cuerpo.

Articolo por Michele Fresiello

Tomado del sitio web de Italian BodyBuilding : www.bodybuilding-natural.com di Andrea Spadoni 

Traducido por Luca Raffaele

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